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miércoles, 13 de febrero de 2019

Psicopatología del Sueño


PSICOPATOLOGÍA DEL SUEÑO

El sueño no es una condición fisiológica estable y única, sino que se distinguen diferentes periodos con sus consecuentes cambios fisiológicos específicos; el sueño de movimientos oculares rápidos (MOR) es el más constante. Para su estudio, el dormir se ha dividido en dos partes principales: el sueño no MOR (fases I, II, III y IV) y el sueño MOR. Durante el sueño no MOR el tono muscular, la frecuencia cardíaca, la respiración y el metabolismo general disminuyen en comparación con la vigilia, siendo el periodo IV en el que se alcanza la mayor reducción de estas funciones.

Periodo I 

Se presenta durante la transición de la vigilia al sueño y después de cada cambio de postura durante el sueño; se caracteriza por movimientos oculares lentos y una actividad electroencefalográfica (EEGG) de baja amplitud y frecuencia mixta

Periodo II 

El EEG manifiesta una relativa baja amplitud y frecuencia mixta, no hay movimiento de los ojos y el tono muscular es menor que en el reposo durante la vigilia

Periodos III y IV 

En el EEG se muestran ondas de elevada amplitud y baja frecuencia, no hay movimientos de los ojos y el tono muscular es menor que en la vigilia. Se considera el periodo de verdadero descanso; el flujo cerebral y el consumo de oxígeno disminuyen hasta 75%. Las imágenes oníricas son sencillas y poco elaboradas. Este periodo es más frecuente al principio de la noche y menos al final.

Sueño MOR 

Es el periodo en el que las ondas del EEG son de baja amplitud y frecuencia mixta; una mezcla de teta y beta que asemeja a la vigilia y el estado I, por lo que también se le denomina sueño paradójico. Aparecen ráfagas de movimientos oculares rápidos, de donde toma su nombre (Movimientos Oculares Rápidos). El tono muscular es menor que en cualquiera otra etapa del sueño o de la vigilia; incluso se presenta una parálisis muscular, salvo contracturas episódicas de los dedos. El MOR se presenta cada 90 min y dura otros 90 min. Durante el inicio de cada MOR se presentan ondas pontogeniculooccipitales (PGO), que se han relacionado con los ensueños, que son alucinaciones preferentemente visuales que se presentan con una mayor emotividad.

Ciclos del Sueño 

El ciclo típico del sueño de un adulto joven se inicia con un breve periodo del estado I, seguido del II, el III y el IV. Después de transcurridos unos 90 min de sueño no REM se inicia el sueño REM.
Conforme la edad avanza las necesidades de sueño son menores: un bebé duerme 16 h al día, un adulto ocho horas y un anciano unas seis horas.

Función del sueño 

Aun cuando en la actualidad existen muchas dudas por aclarar, la función del sueño y de los ensueños se puede resumir de la siguiente manera: a. Recuperación fisiológica y metabólica del sistema nervioso central y de otros órganos y sistemas. El sueño REM parece restablecer el balance de la excitación neuronal. b. Reorganización de la información vivida durante el tiempo que se está despierto con la memoria antigua. c. Preparación del sujeto para las experiencias de la vigilia. d. Gratificación de los apetitos básicos. e. Eliminación de información para no sobrecargar la memoria.

Trastornos del sueño 

Los trastornos del sueño se dividen en dos grandes grupos:


  • Disomnias, que se relacionan con la cantidad, la calidad y el horario del dormir, así como con el insomnio, la hipersomnia y los trastornos en el ritmo sueño–vigilia

  • Parasomnias, son alteraciones que se presentan al iniciar el sueño, durante éste y al despertar, que pueden o no interferir con el buen dormir y prácticamente no tienen repercusión sobre la vida diurna, como las pesadillas, los terrores nocturnos, el sonambulismo, la enuresis y encopresis funcional nocturna, la epilepsia nocturna y otras. 

Disomnias

AripneaEs la privación de sueño con fines terapéuticos.  Se aplica sobre todo en depresión y se trata de que no duerma durante toda la noche, ya que de otra manera no se obtiene el beneficio que se presenta por la mañana; consiste en una mejoría significativa de la depresión y en algunos casos puede haber hasta euforia, efecto terapéutico que desaparece al volver a dormir.

Insomnio: Es una alteración del buen dormir que se puede presentar durante cualquier periodo de la vida frente a una multiplicidad de eventos, pero para que se considere como insomnio de importancia clínica tiene que persistir durante más de un mes. Para una valoración más adecuada del trastorno en el dormir se requiere eventualmente un polisomnograma, entre otros estudios, el cual hay que realizarlo en una clínica de sueño, ya que el síntoma del insomnio se provoca por múltiples causas y su tratamiento con un somnífero no es lo más conveniente en la mayoría de casos.

Insomnio Transitorio o Agudo: Es un periodo breve de dificultades para conciliar el sueño, provocado por una amplia variedad de fenómenos, como ruido, medio ambiente distinto al acostumbrado, conflictos emocionales, problemas de pareja y económicos, o enfermedades; es una experiencia que todo el mundo ha tenido.

Insomnio Crónico: En la mayoría de los casos el insomnio crónico se inicia desde la tercera o cuarta décadas de la vida, pero para ser considerado como tal deberá tener una duración mayor de un mes. Puede ser un síntoma originado por diversas alteraciones físicas o mentales, o por el uso inadecuado de alcohol o fármacos depresores del sistema nervioso central.

Ritmo del Sueño y Vigilia: Un trastorno en el ritmo se presenta cuando la persona duerme en horarios diferentes a los de la mayoría de la población.

Hipersomnia: En ella se requiere una mayor cantidad de tiempo para dormir o existe excesiva somnolencia diurna, que puede ocurrir por una alteración, como la apnea del sueño o la narcolepsia, por la cual la persona no logra un sueño adecuado y requiere dormir más horas, utilizando las diurnas; en estas condiciones se puede sufrir deterioro laboral y social, y accidentes por dormirse cuando se conduce un automóvil, o bien puede no mantener una concentración mental apropiada en las actividades intelectuales.

Síndrome de Klein-Levin: Es una hipersomnia periódica, típica de los adolescentes masculinos, quienes duermen por periodos irregulares que duran unos días o semanas; se acompaña de mucho apetito y mayor actividad sexual, estado confusional, alucinaciones, ideas delirantes, poca atención, concentración y memoria; se presenta durante periodos de unos cinco meses y desaparece espontáneamente.

Apnea del Sueño: Es un trastorno que puede poner en riesgo la vida del sujeto, caracterizado porque existen muchos ronquidos y se suspende la respiración durante cierto tiempo, por lo que la persona se despierta con frecuencia y tiene somnolencia durante el día.

Borrachera del Sueño: Es una forma anormal de despertar, una transición prolongada del sueño a la vigilia, en la que la persona está parcialmente dormida y presenta, por lo tanto, un estado confusional, actúa con un estado de conciencia poco claro, atáxico y desorientado, puede tener una conducta impulsiva y violenta, puede agredir a los demás o cometer incluso un crimen; esta condición se asemeja mucho a una borrachera por alcohol.

Narcolepsia: Este síndrome incluye cuatro componentes, que son el resultado de una intromisión aberrante del sueño MOR en plena vigilia. El individuo pasa intempestivamente de estar despierto al sueño MOR, provocando los ataques de sueño (crisis de sueño incoercibles), la cataplexia (pérdida súbita y momentánea del tono muscular frente a emociones fuertes, que puede provocar caídas; puede ser casi imperceptible.), las alucinaciones ( pueden ser hipnagógicas, al iniciar el sueño, o hipnopómpicas, que se presentan al finalizar el sueño; pueden ser visuales o auditivas, o ambas.) y la parálisis de sueño ( es una pérdida de movimientos voluntarios por una caída del tono muscular, que se presenta en la transición del sueño a la vigilia. El individuo se despierta y no puede moverse, permaneciendo durante algún tiempo consciente pero paralizado).

Mioclonía Periódica Nocturna: Los pacientes tienen dificultad para iniciar y mantener el sueño por las contracciones repetidas de diferentes grupos musculares; se presenta cada 20 a 60 seg y durante unos minutos, pero puede permanecer hasta dos horas.

Síndrome de las Piernas Inquietas: Es un trastorno idiopático que se caracteriza por una sensación de hormigueo o escurrimiento en la parte distal de las piernas, lo que le provoca una necesidad o la inquietud de moverlas, incapacitando al paciente para conciliar el sueño, quien muestra somnolencia durante el día.

Lesiones del Tallo Cerebral: Son provocadas por tumores e infartos que pueden desencadenar una pérdida total del sueño MOR o del de ondas lentas (III y IV), o bien de todas las fases del sueño.

Parasomnias

Pesadillas: Son sueños angustiosos que se recuerdan al despertar, a menudo recurrentes, que se incrementan o aparecen frente a situaciones estresantes. Tienen lugar predominantemente durante el sueño MOR y cuando el sujeto despierta puede tener dificultad para reconciliar el sueño.

Terrores Nocturnos: Son episodios de pánico en los que el sujeto se levanta, grita, manifiesta angustia extrema, taquicardia, sudoración y midriasis; no responde hasta pasado un tiempo en el que puede relatar fragmentarios de su sueño, pero a la mañana siguiente no recuerda nada. Se presentan durante las etapas III y IV del sueño (no MOR) y son más frecuentes durante el estrés físico o mental, por ejemplo, en estrés postraumático.

Sonambulismo: Las conductas incluyen levantarse dormido, caminar, hablar, comer, ir al baño, vestirse, salir a la calle, etc., aunque después el sujeto no recuerda el episodio. Este trastorno dura de unos minutos a media hora; se presenta durante el sueño profundo (periodos III y IV), o sueño no MOR.  Bajo esta condición el individuo tiene los ojos abiertos, la mirada fija, no responde adecuadamente al medio ambiente, su articulación verbal es mala, su diálogo es extraño, puede despertar a la mitad de la acción y permanecer desubicado e ir a la cama ya bien despierto, o continuar durmiendo en otro lugar; en general es difícil interrumpir dicho estado. Esta alteración se presenta con mayor frecuencia durante el estrés, la fiebre y el agotamiento.

Hipnolalia o Noctilalia: La persona habla mientras está dormida; en sentido estricto, no se trata de una alteración, pero puede molestar al compañero de cuarto o cama; se presenta durante el sueño no MOR (fases III y IV).

Enuresis y Encopresis Funcional Nocturna: Es de tipo funcional, es decir, no obedece a un trastorno orgánico; el sujeto no controla los esfínteres (vesical y anal) durante la noche. Es más común en la infancia y la adolescencia y tiene una tendencia familiar.

Agitación de la Cabeza: El sujeto mueve la cabeza de un lado a otro cuando está en la cama y puede prolongar esta acción durante el sueño y continuar al despertar. Se presenta la mayoría de ocasiones antes o después de dormir; se acompaña de una conciencia clara.

Miscelaneos: Otras alteraciones que se pueden presentar durante el sueño son las crisis convulsivas, la cefalea tipo Cluster o de Horton, los ataques de asma, diversos síntomas cardiovasculares o gastrointestinales, el bruxismo (rechinar los dientes), la erección dolorosa del pene y la polución nocturna.

Trastorno Conductual del Periodo MOR: La persona sí actúa sus sueños y los movimientos pueden ser tan violentos que puede lesionarse o lesionar a su compañero de cama. 

Dramatización






Psicopatología de la Sexualidad


Psicopatología de la sexualidad


La sexualidad es la capacidad de los seres vivos de utilizar sus órganos sexuales para la generación de nuevos individuos de su especie. La actividad sexual humana implica a la persona entera, pues en ella intervienen la fisiología corporal y todas las funciones psíquicas: percepción, imaginación, memoria, afectividad, pensamiento y voluntad.
La actividad sexual varía de una persona a otra porque cada persona es diferente a las demás, pero hay algunas semejanzas que permiten a los investigadores deducir las fases del acto sexual, dar nombre a los tipos de conducta sexual y determinar cuáles son las conductas normales y las patológicas.
El ideal de normalidad sexual según la cultura tradicional y universal supone un normal funcionamiento corporal, psicológico y social del individuo. En la tradición occidental se ha definido como una actividad placentera realizada por dos personas que se aman y desean hacer fructífero su amor mediante la generación de los hijos. En los últimos decenios se ha producido la mayor revolución en el campo de la sexualidad humana, al generalizarse la mentalidad que considera como objetivo principal de la sexualidad el placer sexual (el orgasmo).
La Psicopatología de la sexualidad estudia los trastornos de la función sexual debidos a alteraciones psicológicas de la persona. Esta especialidad ha estudiado tradicionalmente tres tipos de trastornos: las disfunciones sexuales, las parafilias (desviaciones sexuales) y los trastornos de la identidad y orientación sexuales.

Exploración psicosexual


El objetivo de esta exploración es saber si una persona vive su sexualidad de modo normal o patológico. Como en otras áreas de la salud, el estudio del funcionamiento humano suele tener una doble finalidad: preventiva, para evitar problemas futuros; y curativa, para resolver un problema ya existente. Esta última finalidad es la que con mayor frecuencia motiva la exploración psicosexual.

Enfermedades físicas y mentales que afectan a la sexualidad


Las enfermedades cardiovasculares; las alteraciones neurológicas; las enfermedades debilitantes, como el cáncer, las anemias y las infecciosas. Son, por otra parte, numerosos los fármacos que pueden perturbar la función sexual normal. Las situaciones psicológicas que con mayor frecuencia impiden el normal funcionamiento sexual son: la ansiedad de actuación por miedo al fracaso, a defraudar o a perder el control; la ignorancia o los errores sobre la sexualidad; las dificultades en la relación interpersonal: incomunicación de la pareja, disminución del amor, falta de higiene; la baja autoestima-inseguridad-ansiedad personal; una actitud negativa hacia la sexualidad o hacia la pareja; el estrés causado por circunstancias adversas (niños, preocupaciones económicas, muertes, problemas laborales); las enfermedades psíquicas graves (depresión y psicosis); y la mayoría de los psicofármacos.


Clasificación de los trastornos de la sexualidad


1. Disfunciones sexuales.

2. Desviaciones sexuales.

3. Trastornos de la identidad sexual o disforia de género.

Términos de interés

Anorgasmia/disfunción orgásmica: Disfunción sexual caracterizada por la dificultad o imposibilidad de alcanzar el orgasmo, tras una fase de excitación normal, durante una actividad sexual que se considera adecuada en cuanto a tipo de estimulación, intensidad y duración. 
Deseo Sexual Inhibido (DSI): Disfunción sexual caracterizada por la carencia o disminución del apetito sexual y por la no atracción por el sexo y la posibilidad de llevar a cabo relaciones o conductas sociales. 
Disfunción sexual: Trastornos en los que problemas fisiológicos o psicológicos dificultan la participación o la satisfacción en las actividades sexuales. Suponen una alteración en cualquiera de las fases de la respuesta sexual. 
Dispareunia: Disfunción sexual caracterizada por dolor genital (en mujeres u hombres) antes, durante o tras el coito. 
Exhibicionismo: Parafilia caracterizada por la obtención de un alto nivel de excitación sexual a través de la exposición de los genitales a una persona en un lugar público y sin que exista intento de realizar una actividad sexual posterior. 
Eyaculación precoz: Disfunción sexual caracterizada por la eyaculación ante una estimulación sexual, antes, durante o inmediatamente después de la penetración, y antes de que la persona lo desee. Fetichismo: Parafilia que se caracteriza porque la principal fuente de excitación sexual del sujeto es la observación o manipulación de objetos inanimados (ropa interior, distintas prendas de vestir...). Frotteurismo: Parafilia que consiste en la obtención de placer de forma preferente o exclusiva a través del frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de una persona desconocida o sin el consentimiento de ésta. 
Identidad sexual: Hace referencia a la forma en que una persona se identifica como perteneciente a uno u otro sexo. Incluye tres facetas: la identidad de género o percepción individual de ser hombre o mujer; el rol sexual o expresión pública de la identidad de género; y la orientación sexual o elección de objeto sexual. 
Impotencia: Fallo en la obtención y/o mantenimiento de la erección en el hombre. Se considera disfunción sexual cuando se presenta en al menos el 25% de las relaciones o intentos de relación sexual. 
Masoquismo: Parafilia consistente en la necesidad de ser humilla- do, atacado, maltratado, etc., para obtener placer sexual. 
Paidofilia/pedofilia: Parafilia caracterizada por la presencia de fantasías y conductas que implican la actividad sexual de un adulto con un niño. 
Parafilia/desviación sexual: Se caracteriza por intensas y repetidas necesidades, fantasías o conductas sexuales que generalmente implican objetos anómalos —animales, objetos inanimados, niños—, formas de relación anómalas como sufrimiento o humillación propia o del compañero, o relaciones con personas que no consienten. 
Respuesta sexual: Reacción del organismo a la estimulación sexual que implica el desarrollo de cambios a diversos niveles (anatómico, motor, emocional, etc.). 
Sadismo: Parafilia caracterizada por la necesidad de infligir daño a otra persona para excitarse sexualmente.

Psicopatología de las Conductas Alimentarias

Psicopatología de la alimentación:


Introducción:
Los seres humanos sienten una necesidad innata de alimentarse, que se manifiesta mediante la sensación de hambre. Esta sensación depende de mensajes y factores físico-químicos del organismo (Sarrais, 2016). El hambre impulsa a satisfacer aquella necesidad mediante la conducta alimentaria, que admite mucha variación dentro de la normalidad.Se podría decir que el ser humano come preferentemente por placer y por cultura, más que por salud, por lo que no es de extrañarse que las conductas sobre la alimentación muestren gran parte de la condición sociocultural del sujeto y de sus estados emocionales.(Uriarte, 2013). La ingesta calórica diaria recomendada debe repartirse en cuatro comidas: 25 % de las calorías en el desayuno, 30 % en la comida, 15-20 % en la merienda y 25-30 % en la cena.

Bases biológicas:
El hipotálamo, una estructura neurológica situada debajo del tálamo y encima de la glándula hipofisaria, está formado por varios centros de neuronas que regulan las necesidades biológicas, entre ellas la alimentación. El centro del hambre se encuentra en el hipotálamo lateral, y los dos centros de la saciedad (hipotálamo paraventricular y ventromedial) están situados en la zona ventral del hipotálamo.Las neuronas del hipotálamo que regulan la alimentación conectan con otras estructuras cerebrales mediante neurotransmisores específicos: la serotonina, para producir la sensación de saciedad; y las catecolaminas (noradrenalina y dopamina), para producir la sensación de hambre.La corteza cerebral ejerce un control sobre los centros hipotalámicos de la alimentación y hace que la conducta alimentaria humana sea compleja, porque integra la influencia de varios factores: la situación energética del organismo, las condiciones climatológicas, la previa experiencia alimentaria, los objetivos personales de salud física e imagen corporal, las necesidades afectivas y las costumbres sociales y culturales.

Conductas alimenticias no patológicas:
Antojo, dieta, hiperalimentación, hipoalimentación, experiencia mística y ayuno prolongado.

Los trastornos que componen este apartado en la DSM 5 son:

  • Pica
  • Rumiación
  • Trastorno de restricción/evitación de la alimentación
  • Anorexia nerviosa
  • Bulimia nerviosa
  • Trastorno por atracones
  • Otros  trastornos alimentarios o de la ingestión de alimentos  especificados (por ejemplo, anorexia nerviosa atípica y el síndrome del comedor nocturno) y el trastorno alimentario o de la ingestión de alimentos no especificado.

Conductas alimenticias patológicas:

Vegetarianismo o naturismo patológico: Uno de los elementos más atractivos de nuestra época es cómo se ha ideologizado el comer, que en otro tiempo tenía más que ver con órdenes enviadas por los dioses (alimentos tabú). Las restricciones alimenticias de este grupo ideológico pueden ser extremas, lo que conlleva a desarreglos funcionales de importancia médica, ya que intentan curar enfermedades que la medicina científica ha resuelto desde hace mucho tiempo.
 Hipervitaminosis: Debido a la amplia opción para obtener vitaminas sintéticas, además de la propaganda de los laboratorios, la población general ha creído que para una buena salud se requiere consumir cantidades adicionales de estas sustancias, que pueden resultar peligrosas, en ciertas circunstancias. 
Anorexia: Es la falta de apetito resultante debida en la mayoría de los casos a un trastorno gastrointestinal, lesión del hipotálamo o afectación del sistema de recompensa mesolímbico, o una condición mental, como la depresión, la catatonia, duelo o la decepción, entre muchas otras.
Anorexia nerviosa: Esta condición se distingue de la anorexia, porque en esta última el sujeto rechaza el alimento porque no tiene apetito. Cuando un sujeto no consume una cantidad suficiente de alimentos sin padecer anorexia, por lo general están implicados procesos mentales y socioculturales, y en muchos casos se desconoce la causa, pero entre los más conocidos están las ideas delirantes o un riesgo real de ser envenenado, intento suicida 
Reducción de la ingesta autoinfligida: Esta condición se distingue de la anorexia, porque en esta última el sujeto rechaza el alimento porque no tiene apetito. Cuando un sujeto no consume una cantidad suficiente de alimentos sin padecer anorexia, por lo general están implicados procesos mentales y socioculturales, y en muchos casos se desconoce la causa, pero entre los más conocidos están las ideas delirantes o un riesgo real de ser envenenado, intento suicida.
Bulimia nerviosa: La bulimia nerviosa se caracteriza por episodios frecuentes y recurrentes de ingesta de cantidades extremadamente grandes de comida y una sensación de falta de control sobre estos episodios. Las personas con bulimia realizan acciones como : vómitos forzados o abuso de laxantes o diuréticos, ayunos y/o exceso de ejercicios o una combinación de estos comportamientos.
Regurgitación:  Es importante hacer la diferencia con la rumiación, ya que en ella se expulsa el alimento. Por lo general se trata de una alteración que estudia la gastroenterología.
Rumiación o Mericismo: En este caso, la persona regurgita una cantidad de alimento, sin náusea o desagrado alguno y lo vuelve a masticar, lo cual le provoca placer y puede tragarlo o escupirlo, lo cual puede ocasionar desnutrición.
Pica: Se refiere al hecho de comer cosas no nutritivas —carbón, plásticos, cabello, tela, gis, tierra, ladrillo, pintura, etc.— que pueden provocar trastornos, lo cual puede conducir a infestación por la ingestión de larvas.

Monofagia o monomanía alimenticia: Es un trastorno en el que se observa que el sujeto ingiere por su propio deseo, con riesgo para su salud y bienestar físico, un alimento en especial o un número limitado de alimentos.



A continuación se presenta un vídeo donde se verán representadas algunas de las conductas alimenticias patológicas:

DRAMATIZACIÓN








Psicopatología de los Impulsos

PSICOPATOLOGÍA DEL CONTROL DE LOS IMPULSOS

Introducción

(Sarrais, 2016) describe una serie de trastornos que tienen en común la falta de control voluntario de la conducta, que lleva a los sujetos a encarnar conductas que él mismo considera inadecuadas, peligrosas, inmorales, excesivas o delictivas. Estas conductas suelen obrarse de modo rápido y repetitivo, con una frecuencia que aumenta con el tiempo. Así pues, se trata de una alteración de la voluntad, que carece de la fuerza necesaria para oponerse a la tendencia que impulsa a obrar determinadas conductas, o para detenerlas cuando ya están en marcha. Los sujetos con este trastorno actúan dominados por su impulsividad, entendida como la tendencia a obrar sin reflexión, ni planificación, ni consideración racional de las consecuencias de las conductas acometidas.

Definición de impulso y compulsión

Los resultados de la investigación sobre este trastorno permiten concluir que la causa es multifactorial, pues en ella cooperan factores de índole biológica, psicológica, social y ambiental. Suele producir una considerable desadaptación personal y social, y se asocia con frecuencia a otras enfermedades mentales.

Impulso: tendencia a realizar una conducta que se vive como algo propio y querido, pero sin reflexión sobre su adecuación, que surge de la necesidad de buscar alivio de una situación afectiva negativa.

Compulsión: tendencia a realizar una conducta para evitar una amenaza angustiante sin una base real sino mental. La tendencia y la conducta son vividas por el sujeto como algo inmotivado y extraño.

Características del trastorno del control

La característica esencial del trastorno del control de los impulsos es la dificultad para resistir un impulso a actuar de manera inadecuada y perjudicial para el propio sujeto o para los demás. Antes de asumir la conducta impulsiva, el paciente nota una sensación de tensión o activación interior. Mientras actúa, el paciente siente placer, gratificación o liberación, pero pocos minutos después experimenta sentimientos negativos (culpa, frustración, ira y tristeza), junto con remordimiento, autorreproches y propósito de no volver a incurrir en esa conducta. Al cabo de unas horas o días estos sentimientos negativos se van difuminando y vuelve a aparecer de nuevo, poco a poco, la tensión que impulsa a la repetición de la conducta.

Bases biológicas del trastorno del control de los impulsos

  • Algunos investigadores señalan que estos sujetos tienen una alteración del sistema serotoninérgico cerebral, bien por una menor producción de serotonina, bien por una recaptación más rápida de la serotonina por la neurona presináptica, o, finalmente, por una menor sensibilidad de los receptores postsinápticos de la serotonina.
  • Otros investigadores, han postulado y encontrado indicios de una hiperactividad de los sistemas noradrenérgico y dopaminérgico cerebral, que guardan relación las áreas cerebrales del placer y la recompensa.


Clasificación de los trastornos del control de los impulsos

  1. Trastorno explosivo intermitente.
  2. Cleptomanía.
  3. Piromanía.
  4. Juego patológico o ludopatía.
  5. Tricotilomanía y tricofagia.
  6. Homicidio compulsivo.
  7.  Fuga compulsiva o dromomanía.
  8. Dipsomanía.
  9. Dermatilomanía.
  10. Dermatofagia y onicofagia.
  11. Compras compulsivas u oniomanía.
  12.  Acaparador compulsivo.
  13. Autolesiones compulsivas.

·               Trastorno explosivo intermitente
Este trastorno se caracteriza por episodios en los que el individuo no puede controlar los impulsos agresivos y presenta conductas violentas, contra personas o hacia sus propiedades, que son muy desproporcionadas al estímulo precipitante.

·         Cleptomanía
Es un trastorno que se caracteriza por una dificultad para resistir el impulso de robar objetos que no son necesarios o son de escaso valor monetario, que lo mismo pueden ser guardados, que tirados, regalados, devueltos, pero raramente usados.

·         Piromanía
Se trata de un trastorno en el que el sujeto provoca incendios o prende fuego a las propiedades u objetos de los demás por puro placer, gratificación o liberación de tensión psíquica; o para neutralizar la frustración debida a alguna contrariedad.

·         Juego patológico o ludopatía
Es un trastorno que se caracteriza por un comportamiento desadaptado, recurrente y persistente, de jugar con apuestas, conducta que acaba dominando la vida del sujeto, va contra sus valores personales e impide el cumplimiento de sus obligaciones habituales.

·         Tricotilomanía
Este trastorno se caracteriza por el comportamiento repetitivo de arrancarse el propio cabello por simple placer, gratificación o para liberarse de la tensión psíquica que precede a esa conducta.

·         Homicidio compulsivo o asesinato en serie
Los sujetos con este trastorno cometen varios asesinatos por la gratificación psicológica que les produce. Los asesinatos se llevan a cabo en un largo periodo de tiempo debido a un enfriamiento del impulso asesino después de cada crimen.

·         Fuga compulsiva o dromomanía o poriomanía
Este trastorno consiste en un impulso incontrolable de irse de un lugar o de vagabundear. Los sujetos que lo padecen se marchan de su lugar habitual de residencia, viajan a lugares distantes y a veces adoptan una nueva identidad y profesión.

·         Dipsomanía o alcoholomanía intermitente
Se trata de un trastorno del control de la conducta de ingesta de alcohol. Los sujetos que lo padecen no pueden parar de consumir alcohol una vez iniciado el consumo; solo dejan de consumirlo cuando ya no pueden hacerlo, por estar totalmente intoxicados y haber perdido la conciencia.

·         Dermatilomanía
Este trastorno consiste en una conducta repetitiva de rascado, escoriación o pellizcado de la propia piel, a la que se ha precedido un impulso irresistible a hacerlo.

·         Dermatofagia y onicofagia
Los sujetos con este trastorno presentan un impulso irresistible a morderse la propia piel, generalmente de alrededor de las uñas, de lo que resulta enrojecimiento y despigmentación periungueal.

·         Compras compulsivas u oniomanía
Es un trastorno caracterizado por un impulso irresistible y recurrente a comprar cosas sin haberlo planeado previamente y sin necesidad real de los objetos adquiridos.

·         Acaparador compulsivo, disposofobia o síndrome de Diógenes
Los sujetos con este trastorno sienten un impulso irresistible y recurrente a recoger y guardar artículos u objetos de todo tipo y de modo excesivo.

A CONTINUACIÓN VIDEO DONDE SE PRESENTA, ALGUNOS DE LOS TRASTORNOS DE LA IMPULSIVIDAD.



Picopatología de la Psicomotricidad


INTRODUCCIÓN
El comportamiento motor del individuo es el vehículo que media entre el hombre y su relación con el medio. A través de las actitudes, los movimientos, los gestos y la mímica, éste expresa su estado de ánimo, emociones, deseos, sentimientos, etc. por lo que resulta difícil considerar el componente motor aislado de otros componentes más emocionales. Desde esta perspectiva, la psicomotricidad (a diferencia de la motricidad, función muscular física) refleja la actuación del hombre en interacción con experiencias afectivas y cognitivas.

TRASTORNOS PSICOMOTORES

Agitación Psicomotora

Es el síndrome psicomotor más frecuente. Se caracteriza principalmente por su elevada frecuencia de manifestación por sus variadas formas de presentación y por su diversidad etiológica. Se manifiesta como una forma de hiperactividad motora. Es decir, mediante una sucesión de gestos, movimientos y conductas (por ejemplo, correr) realizados de modo rápido y sin ningún objetivo determinado.

Existen tres modos de presentación de las agitaciones psicomotoras:
1. Agitaciones reactivas.
2. Agitaciones en trastornos orgánicos-cerebrales.
3. Agitaciones psicóticas.

Estupor

Es un síndrome de inhibición o retardo psicomotor. Se caracteriza por un estado de conciencia en el que predomina una ausencia o reducción  de las respuestas. El individuo permanece indiferente te, ajeno o distante del medio que le rodea.

Se han descrito 4 formas de estupor: reactivo, depresivo, catatónico y neurológico.

Temblores

Son movimientos musculares oscilatorios, en torno a un punto fijo del cuerpo, en forma de sacudidas involuntarias, rítmicas y rápidas. Las sacudidas se producen por contracciones alternantes de grupos de músculos agonistas y antagonistas. Los temblores se manifiestan, principalmente, en la cabeza, cara, lengua y extremidades (sobre todo las superiores).

Existen 3 tipos de temblores:
1. Temblores de reposo
2. Temblores postulares
3. Temblores intencionales

Convulsiones

Son movimientos musculares en forma de contracciones violentas e incontrolables de la musculatura voluntaria que se manifiestan en uno o varios grupos musculares o bien de forma generalizada en todo el cuerpo. Aparecen en ciertas enfermedades asociadas a cuadros tóxico-infecciosos con afectación cerebral, así como, sobre todo, en la epilepsia.
En ocasiones, las crisis están precedidas por una señal premonitoria o aviso, denominado aura, en el que se experimentan conscientemente síntomas sensitivos (sobre todo obnubilación o sensación de hormigueo) o bien alucinaciones como destellos de luz o percepción de ciertos olores.

Tics

Son movimientos musculares locales, rápidos y espasmódicos, que se manifiestan de forma involuntaria, aislada, inesperada, repetitiva, frecuente, sin propósito y a intervalos irregulares. Se pueden localizar en una o más partes del cuerpo (por ejemplo en la cabeza) y raramente afectan a los músculos inferiores a los hombros.
Los tics más frecuentes consisten en guiños de ojos, estiramientos del cuello, movimientos de la cabeza hacia un lado (como sacudiendo el pelo hacia atrás), ruidos con la nariz, fruncimientos de las cejas, torsión de las comisuras de los labios y parpadeos. Con frecuencia surgen en la infancia, alrededor de los 7 años, y con mayor incidencia en los varones.

Clasificación de los tics:
1.Tic transitorio de la infancia o agudo simple
2. Tic crónico simple
3. Corea de Huntington
4. Tic múltiple de la infancia o adolescencia
5. Tic múltiple crónico

Espasmos

Son contracciones musculares involuntarias, exageradas y persistentes que se pueden localizar tanto en la musculatura voluntaria como en las fibras musculares de los órganos internos.
El espasmo torticular consiste en un movimiento de rotación de la cabeza hacia un lado. Aparece en forma de crisis aguda y súbita, de unos segundos de duración, y tiende a repetirse.

Existen 3 tipos:
1.Espasmos profesionales
2.Espasmos saltatorios de Bamberger
3.Espasmos salutatorios de Salaam

Estereotipias

Consisten en la repetición continuada e innecesaria de movimientos o gestos que, a diferencia de los tics, son organizados y generalmente complejos. Se manifiestan particularmente en la mímica facial o en la corporal general.

Existen 2 tipos:
1. Estereotipias simples
2. Estereotipias complejas

Manierismos

Consisten en movimientos parásitos que aumentan la expresividad de los gestos y la mímica. Se observan en cuadros psicopatológicos similares a los que generan las estereotipias. Son manierismos las sonrisas inmotivadas o carentes de significado o las posturas forzadas, excesivamente afectadas de ciertos pacientes esquizofrénicos hebefrénicos.

TRASTORNOS DE LA MÍMICA

Existen tres tipos de alteraciones de la mímica: hipermimias, hipomimias y dismimias

Las Hipermimias

Consisten en la expresión exagerada o exaltada de la mímica.

1. Hipermimias generalizadas: En las que participan todos los músculos faciales y la mirada no se fija, sino que se halla distraída o al acecho. Las implicaciones afectivas son diferentes en cada cuadro psicopatológico: 1) de juego y euforia en la manía; 2) de auténtico pánico en los estados oníricos, y 3) de histrionismo en la histeria, con una mirada hiperexpresiva, provocadora y agresiva.

2. Hipermimias polarizadas: Expresan, al contrario que las generalizadas, un estado afectivo monotemático. Así, por ejemplo, la angustia y el miedo se traduce en crispaciones de la cara y mirada trágica.

Las Hipomimias

Las hipomimias y las amimias oscilan desde la escasez de movimientos hasta la inmovilidad completa. La mirada está fija, detenida en un objeto o en el vacío. Aunque queda expresividad en la cara, la fisionomía expresa: 1) sufrimiento, dolor e inhibición en la depresión; 2) perplejidad y extravío en los estados confusionales, y 3) negativismo y oposicionismo con rechazo de contacto en la esquizofrenia. Se observan hipomimias en la demencia y el retraso mental profundo, expresando la afectación global y profunda de las actividades psíquicas.

Las Dismimias

Reflejan una contradicción entre la expresión facial y gestual y los contenidos psicoafectivos.

1. Paramimias o mímicas discordantes: Suponen una discordancia entre la expresión verbal y la expresión facial y que se observan especialmente en la esquizofrenia. En este caso, la mímica se traduce en sonrisas o risas inmotivadas, extrañas, que a veces se asocian a un trastorno paracinético.
2. Mimias reflejas o ficticias. Reproducen, al instante, guiños o movimientos de la boca del observador (ecomimia) en forma de espejo. Se observa en el retraso mental, en la histeria, en los simuladores y, en menor medida, en la esquizofrenia.

A CONTINUACIÓN VIDEO DONDE SE PRESENTA, ALGUNOS DE LOS TRASTORNOS DE LA PSICOMOTRICIDAD .


UNIDAD 1: INTRODUCCIÓN A LA PSICOPATOLOGÍA

UNIDAD 1 Introducción La vida de todo ser humano está confeccionada con alegrías y penas.   El sufrimiento es un compañero constante de...